En la ciudad china de Wuhan, ha sido construido en tan solo diez días el Hospital Huoshenshan, con el fin de combatir el brote de coronavirus que fue catalogado epidemia mundial en pasados días. En él se espera encontrar una cura contra el virus lo más antes posible, así como descongestionar a otros hospitales de Wuhan y la región en la lucha contra el coronavirus, que ha dejado al menos 300 muertos y casi 14000 infectados diagnosticados en China hasta el momento, la mayoría de ellos en la provincia de Hubei, donde se detectó el brote.

El hospital entró este lunes en funcionamiento y está compuesto de un sistema modular prefabricado, con una capacidad de 1.000 camas, estará operado por 1.400 médicos militares, 950 de ellos procedentes de hospitales del Ejército de Liberación Popular Chino y, los 450 restantes, de universidades de las distintas ramas de las fuerzas armadas.

Para desarrollar tan gigantesca obra en tan poco tiempo, los equipos de construcción chinos han replicado técnicas de construcción norteamericanas y europeas, en las cuales se emplean sistemas de construcción basadas en estructuras metálicas prefabricadas unidas con tornillos. Para su construcción se emplearon más de 7.500 obreros distribuidos en varios turnos que se han afanado para que no quede ningún detalle al azar, trabajando las 24 horas del día para que la unidad sanitaria sea una realidad en un tiempo récord.